La gente se inspira en ejemplos positivos de liderazgo. El ciudadano medio no es capaz de nombrar a su representante en el Congreso, pero conoce el nombre y la historia de la Madre Teresa. Pocas personas se han inspirado lo suficiente para hacer las maletas y vivir una vida de servidumbre en Calcuta, pero los sacrificios de la Madre Teresa hicieron que muchos trataran a sus semejantes con más dignidad y gracia.

Los gerentes tienen un espectro de herramientas para lograr que los empleados hagan lo que se necesita que hagan por el. Con demasiada frecuencia, los directivos se apoyan en la autoridad -dirección, intimidación, hostigamiento- que no inspira a nadie.

Cuando son dirigidos y no inspirados, los empleados trabajarán el número mínimo de horas y harán la menor cantidad de esfuerzo requerido para mantener sus trabajos. Por el contrario, un empleado inspirado no puede esperar a llegar al trabajo, estará altamente motivado, será infinitamente creativo y trabajará hasta que la tarea se cumpla correctamente.

Aquí hay varias maneras de inspirar y liderar con ejemplos:

Ser totalmente honesto y transparente sin importar lo que suceda

La confianza es la base de toda relación. La falta de confianza engendra la falta de todo lo demás.

La confianza se convierte entonces en un imperativo en el lugar de trabajo. Cuando eres abiertamente honesto, incluso cuando perjudica a tus propios intereses, siembras las semillas de la confianza y eso, a su vez, hace crecer un jardín de compromiso por parte de tus empleados.

La deshonestidad es un herbicida en ese mismo jardín.

Ser un oyente dispuesto

Algunas personas escuchan a regañadientes y se nota. El orador se siente marginado y sin importancia. Las personas que se sienten así van a pensar que no les preocupas ni siquiera lo suficiente como para intentar escucharles.

Al escuchar, absorbe todo lo que la persona está diciendo, incluyendo cómo lo está diciendo.

Comprender su comunicación holísticamente, incluyendo los matices emocionales. Cuando lo hagas, tus empleados sentirán que realmente te preocupas… porque te importan.

Ser su amigo

Algunos dicen que no nos acerquemos demasiado a nuestra gente. He descubierto que lo contrario es lo correcto.

Piensa en alguien que conozcas y te guste, que haya mostrado un verdadero interés en ti.

Luego, piensa en un conocido casual.

Ahora imagínate a los dos pidiéndote que les ayudes a mudarse.

¿A quién ayudarías a bajar un sofá por las escaleras?

Elogiar a menudo y sinceramente

No me refiero a cumplidos poco auténticos y sarcásticos. Me refiero a observar lo que hacen los empleados y estar sinceramente agradecido por el trabajo bien hecho.

Es la gratitud lo que hace que la alabanza sea auténtica.

Ser humilde, no arrogante

La humildad es la modesta visión de la propia importancia.

El hecho es que tú, como gerente, sólo tendrás el éxito que tu equipo te dé. Esto significa que tus empleados son más importantes que tú, al menos en términos de rendimiento corporativo.

Es arrogante señorear sobre aquellos que te alzarán o te destruirán y esto te llevará a ser humillado de la manera más dura.

Gestionar haciendo

Liderazgo es hacer las cosas a través de la gente. Si no te conectas con tu gente a menudo, en persona, en su entorno, entonces no puedes conocer sus problemas, sus preocupaciones y sus dificultades.

Salir de tu oficina y entrar en el taller hará que los empleados sientan que eres parte de su mundo, porque lo eres.

Dar el ejemplo de ética laboral que esperas de tus empleados

Esto no significa sufrir jornadas laborales de 12 horas. Esto implica demostrar las cualidades que quieres ver de tus trabajadores, ya sea precisión, innovación, frugalidad o incluso cortesía.

Todos los elementos que involucran el trabajo son parte de la ética y no serán considerados valiosos por los empleados a menos que lo vean en ti.

Vístete de la manera en que esperas que se vistan los empleados

Dirigía una empresa de semiconductores y muchos de nuestros empleados llevaban “batas de protección” porque trabajaban en un entorno ultralimpio. Dejando a un lado estas excepciones, la gente adoptará el código de vestimenta del lugar.

Tú marcas el tono. Muy pocos empleados se atreverían a presentarse a trabajar en vaqueros rotos si el jefe normalmente usa chaqueta y corbata.

En cada equipo hay un nivel mínimo de profesionalidad, que se expresa en parte en la forma de vestir.

Si quieres la profesionalidad adecuada de tu equipo, ponte la ropa que refleje ese aspecto profesional.

Sé amable y comprensivo

Los bravucones tienen seguidores que son principalmente otros bravucones, y sólo se quedan mientras el poder del dinero salga de la cúpula.

Pero un gran líder sabe que la bondad genera lealtad que dura. Ser amable requiere empatía, la capacidad de entender y compartir los sentimientos de los demás (se puede ser cortés sin empatía, pero ser amable comienza por comprender a la persona interior).

Nunca uses lenguaje vulgar o condescendiente

No puedes inspirar a la gente a través de la dureza. El lenguaje vulgar, lamentablemente está de moda en estos días, es áspero y produce uno de estos dos efectos en los empleados: o los hace duros a ellos mismos, o hace que no quieran comprometerse.

De cualquier manera, tú pierdes.

Lo mismo se aplica a la condescendencia. Si se combinan los dos, la tasa de rotación de personal será muy alta.

Tratar a todos con la dignidad y el respeto adecuados

Dignidad y respeto van de la mano. Si no respetas a alguien, es más probable que no lo trates con dignidad.

Empieza con la idea de que todo el mundo recibe el 100 por ciento de crédito por adelantado. No reduzcas ese crédito excepto por asuntos serios.

De esta manera, todas las personas a las que quieres inspirar reciben automáticamente la dignidad que quieren y probablemente merecen.

Pregúntales: “¿Cómo puedo ayudar?”

“¿Cómo puedo ayudar?” comunica varias cosas en tres palabras. Dice que te preocupas por ellos y sus necesidades. Dice que quieres hacerlos exitosos. Comunica que sus necesidades son importantes, y por lo tanto los empleados también lo son.

Si tus empleados confían en ti, y si sigues los ejemplos anteriores, te dirán lo que necesitan, y eso te permitirá tener éxito.

Como efecto secundario, te hará tener éxito a ti también de manera personal.

Actuar con Integridad

La integridad es hacer lo correcto incluso cuando nadie nos observa. Pero siempre hay gente mirando.

Cuando se actúa sin integridad, los empleados se motivan para cuidarse a sí mismos, no a ti ni a la empresa.

De la misma manera, cuando se demuestra integridad, se comunica que es lo que se espera.

Se el optimista

¿Quién sigue a un pesimista? Nadie.

Así que sonríe mucho, habla de lo que es realmente posible y de cómo tus equipos lo harán realidad.

JFK era optimista, y su perspectiva hizo que la humanidad dejara el planeta y aterrizara en la luna.

Tener una actitud de “sí se puede”

Un derrotista es una persona que espera o está lista para aceptar el fracaso. Si tú, como líder, esperas un fracaso, ¿por qué alguien en tu equipo querría trabajar hacia el éxito? No lo harían.

Así que incluso en las situaciones más difíciles, mantente positivo y asume que se puede tener éxito.

Cuando los empleados ven a un líder optimista, uno que dice: “Esto puede ser difícil, pero podemos hacerlo”, lo harán.

Se el visionario

Hay que tener un objetivo y comunicarlo claramente. Deja que los empleados vean la misión, por qué es buena y por qué son esenciales para alcanzarla. Esta construcción de la visión no necesita ser muy amplia, puedes hacerle ver la parte que les afecte directamente si no es necesaria una visión más global para cumplir objetivos.

Guiarlos, no conducirlos

Cualquiera que haya trabajado con ganado – y yo lo he hecho – sabe que si empujas a un rebaño con demasiada fuerza, se asustarán y se volverán locos. Pero guiar suavemente a una manada hacia un corral funciona bastante bien.

Los empleados no son ganado, pero también lo hacen mejor cuando se establecen marcos y expectativas (orientación) y luego se acompañan por su camino.

Promueve hacer lo que sea necesario, sin excusas

Además de mantener el comportamiento ético de los empleados, hacer saber a tu equipo que los objetivos son lo suficientemente importantes como para requerir sus esfuerzos es un reflejo de tu compromiso con la compañía.

La mejor manera de hacer esto es haciendo lo que sea necesario. Poner un esfuerzo adicional visible muestra que estás en el partido para quedarte y que tu equipo también debería estarlo.

No critiques simplemente un error

Un viejo refrán dice que nunca te quejes a menos que tengas una idea mejor. Del mismo modo, criticar a un empleado por cometer un error, pero no ayudarlo a aprender de su error es simplemente quejarse.

Todos cometemos errores y todos debemos aprender de ellos.

Un gran ejemplo para que pongas es mostrar que como equipo, nos ayudamos unos a otros a aprender, incluyendo el aprendizaje cuando nos equivocamos.

Haz las cosas difíciles primero

Es importante abordar las tareas difíciles y desagradables de inmediato, todos los días. Yo lo llamo “comer primero la lechuga fea”.

La gente tiende a postergar, y lo hace muy bien para las tareas grandes, complicadas y onerosas. Pero ningún gran proyecto progresa hasta que se completan las grandes, complicadas y onerosas tareas.

Cuando tu equipo te ve atacando al elefante en la sala, ganan la convicción y el coraje necesarios para hacer lo mismo.

El tipo de empleado que tienes es un reflejo de ti. El ejemplo que pongas y la integridad que demuestres determinan cuán inspirado está tu equipo. Empieza a liderar con el ejemplo y dirige a tu equipo hacia el éxito.