Tuti es una marca de muñecas de trapo que están totalmente realizadas y decoradas a mano por María Fernanda Escobar Limón y Ernesto Olivera Almanza, creadores de la marca. Los diseños incluyen cosas tan llamativas como sirenas o una representación de Frida Kahlo.

Los creadores de Tuti, María Fernanda y Ernesto son marido y mujer y realizaron estudios de diseño gráfico en la UNAM. Desde siempre Fernanda había tenido una gran atracción por las manualidades pero quería tener un negocio propio, no le gustaba trabajar para otros. En 2014 ya empezaron con los primeros bocetos de lo que iba a ser la marca y finalmente consiguieron lanzarla al mercado en 2015.

Al principio, no pudieron emprender la idea a tiempo completo y Maria Fernanda tuvo que seguir compatibilizando con el trabajo que tenia en una editorial. Tuvieron que ir ahorrando dinero todos los meses de sus salarios para poder reinvertirlo en el negocio de las muñecas y a su vez, claro está, trabajar en el tiempo que les quedaba libre en el proyecto. De hecho, en los comienzos de la compañía, tenían que trabajar en ella de 20:00 a 24:00 horas después de llegar de sus respectivos trabajos.

Antes de comenzar con la aventura empresarial, Maria Fernanda ya empezó a vender sus creaciones en una pagina de Facebook que creó, se llamaba “La Chacharita”, y tenia todo tipo de productos hechos por ella, libretas, muñecos, bordados, etc… Las ventas las realizaba entre amigos y familiares y fue Ernesto el que pensó que podía ser un negocio y gestó el cambio de imagen y la promoción para convertirlo en algo más global.

Cómo nombre eligieron “Tuti” que quiere decir hermana menor en totonaco, y el nombre no es por azar ya que se ha eliminado el término comprar para sus muñecas, sustituyéndolo por adoptar, se entrega incluso un certificado de la adopción.

Para el lanzamiento en junio de 2015 compraron todos los materiales necesarios para construir las muñecas e hicieron las 4 primeras, que se vendieron enseguida a sus amigos. Ellos no sabían con exactitud si las habían comprado por compromiso o porque realmente les gustaban, cosa que les generó incertidumbre en los comienzos.

Justo después de esto, tuvieron la oportunidad de exponer 13 muñecas en el bazar online México Diseña, y las vendieron en solamente 3 días. A raíz de esta oportunidad surgió un comprador mayorista que hizo un encargo de 10 unidades y que ha seguido trabajando con ellos hasta este momento.

Fundadores de Tuti

Fue aquí, cuando se fijaron en ellos desde el museo Frida Kahlo para que hicieran 50 muñecas en 15 días inspirados en la conocida artista. Ahí fue cuando empezó el auténtico reto. Les costó mucho realizar la entrega ya que no estaban acostumbrados a realizar este tipo de encargos tan grandes y tuvieron que recibir ayuda de amigos y familiares. Finalmente no consiguieron entregar a tiempo pero el museo les dio una prórroga.

Tuvieron problemas también con las famosas cejas de Frida, ya que no conseguían incorporarlas a las muñecas sin que perdieran su ternura. Estuvieron vendiéndose así durante un año, hasta que consiguieron que quedaran bien. En la actualidad es la muñeca más vendida

En 2016 se mudaron a Cancún por un buen puesto de trabajo que había conseguido Ernesto, pero María Fernanda echaba de menos a su familia y además mantener Tuti desde allí era mucho más caro, por lo que prefirieron volver en agosto de ese mismo año a Ciudad de México.

El siguiente paso estratégico que planeó Ernesto fue entrar en la recién estrenada Kickstarter México como uno de los 50 primeros proyectos en busca de financiación. Consiguieron su objetivo por medio de Crowdfunding y alquilaron una oficina/taller, además de contratar a dos personas. Al final esta decisión no fue buena y tuvieron que dar un paso atrás y volver a casa a trabajar, ya que las ventas no eran suficientes para mantener esos gastos fijos.

Ahora mantienen sus ventas en el museo de Frida Kahlo además de las de internet y siguen buscando nuevas formas de hacer llegar su producto a los consumidores. Sin duda son un ejemplo de que nunca hay que desistir y hay que luchar por los sueños hasta el final.